La tormenta solar perfecta

Entre las leyendas astrónomicas el acontecimiento de septiembre de 1859 siempre será punto obligado de referencia. Ese día sucedió lo que los cientificos consideran la Tormenta Solar Perfecta.

Aún en aquella época, los habitantes se dieron cuenta enseguida que algo inusual había sucedido. Y es que "en pocas horas, los cables telegráficos de Estados Unidos y Europa se cortaron espontáneamente, causando numerosos fuegos, mientras que las Auroras Boreales, fenómenos producidos por la inducción solar y asociados con regiones cercanas al Polo Norte, fueron observados en lugares tan al sur como Roma, La Habana y Hawaii, con similares efectos en el Polo Sur."

Desde luego que no fue un evento menor. Lo sucedido en Canadá en 1989 es una minucia comparado con lo que sucedió hace siglo y medio.

¿Qué pasó entonces? El 28 de agosto, los físicos solares se dieron cuenta que habían surgido numerosas manchas solares en la superficie del sol. Las manchas solares, como sabemos, son regiones localizadas con campos magnéticos extremadamente intensos.

Esas manchas se entrecruzan y el campo mágnetico resultante puede liberar una repentina energía con tanta violencia como poder, denominada llamarada solar.

Pues bien, desde el 28 de agosto al 2 de septiembre diversas llamaradas solares fueron observadas.

Pero el 1 de septiembre el Sol liberó una descomunal llamarada solar. Durante casi un minuto la cantidad de luz solar producida en esa región se duplicó.

"Con la llamarada vino la liberación de una nube de plasma cargada magnéticamente y denominada eyección de masa coronal", dice Bruce Tsurutani, un físico que estudia plasmas en el Laboratorio de Propulsión a Chorro.

Estas llamaradas tardan normalmente de tres a cuatro días en llegar aquí. Ésta tardó solamente 17 horas y 40 minutos.

Esto hizo que la eyección de masa coronal del 1 de septiembre de 1859 cancelara el propio campo magnético de la Tierra, permitiendo a las partículas cargadas penetrar en la atmósfera. El resultado de tal fenómeno estelar fue un espectáculo de luz y mucho más -- incluyendo disrupciones potenciales en redes eléctricas y sistemas de comunicaciones.

La pregunta que se harán es: ¿Puede ocurrir otra perfecta tormenta espacial de nuevo?. La respuesta la da el Bruce Tsurutani:

"Siempre contesto que es posible y que perfectamente puede ser más intensa que la que aconteció en 1859."

En 2012 habrá una. La peor de todas...




Fuente de la noticia: Ciencia&Nasa
Enviado por CIMI

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