Naoto, el sobreviviente al apocalipsis japonés



Después del terremoto y el tsunami de Japón en el 2011, varias zonas quedaron muy contaminadas por la radiación y todos los habitantes de ellas fueron desalojados. Algunos partían dejando atrás sus casas, sus bienes, sus vidas y también a sus mascotas y animales de granja. Menos mal que hubo alguien que se quedó.

Tomioka es una ciudad situada al lado de la central nuclear de Fukushima. Tenía una población de 16.000 habitantes, pero ahora tiene uno solo: Naoto Matsumura y a los animales que se negó a abandonar.




Naoto tiene 54 años y empezó a trabajar en la Central de Fukushima en 1971. Era un trabajo que le gustaba y le ilusionaba y que mantuvo hasta el 11 de marzo de 2011, cuando el terremoto que azotó Japón declaró un estado de emergencia en la central nuclear.






Todos los habitantes de 20 kilómetros a la redonda fueron evacuados, lo que incluyó a Tomioka. Naoto puso a salvo a su mujer y a sus dos hijos y volvió a su casa a buscar algunas cosas. Allí se encontró con un panorama de miedo prisas y desolación, los 16.000 habitantes de la ciudad huían llevándose lo poco que podían y dejando toda su vida atrás. Eso incluía a sus perros, gatos, cerdos, vacas, y resto de animales domésticos y de granja y Naoto decidió que no los dejaría morir de hambre.

El nivel de radioactividad de la zona es de entre 25 y 70 veces superior al tolerable por la salud humana pero Naoto ya no lleva trajes de protección ni medidor geiser porque ya se sabe de memoria la radiación que hay en cada calle.
«Sé que estoy completamente contaminado, pero quiero morir en mi hogar».




“Tomioka, para mí, es el lugar más hermoso del mundo, es el océano, las montañas y el bosque. Nada me hará salir de este suelo, en la que mi familia ha estado viviendo durante cinco generaciones”




Todos los días da comer a la inmensa cantidad de animales que se han convertido en su única compañía. Hay cientos de perros, gatos, toros, vacas, cerdos, gallinas y hasta un avestruz, que era la mascota de la escuela infantil.








Para poder alimentarlos Naoto gasta de su propio dinero cuando va a por provisiones para todos a un pueblo cercano, donde compra víveres y gasolina. Dice que su vida sería mucho más fácil si cogiera las cosas que sus antiguos vecinos han dejado atrás, pero su moral le impide hacerlo. Aunque están abandonadas siente que no le pertenecen y su moral le impide tocar nada. Todavía espera que sus vecinos vuelvan algún día.




Mientras tanto espera en una ciudad abandonada sin luz ni agua corriente. Viendo como los animales mueren por las enfermedades derivadas de la exposición a la radiación. Siendo el único que puede ocuparse de sacar los cuerpos muertos y cuidar de los vivos.






Los médicos le han dicho que si se queda es posible que él mismo muera en tres o cuatro años, pero no le asusta.

“Quedarme es mi responsabilidad, y mi derecho. Si me rindo y abandono ahora, todo estará perdido”.

Naoto Matsumura es el último habitante de una ciudad fantasma nuclear. Es el rey de la zona prohibida, su guardián.





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